Santa Messa celebrata dal Santo Padre Francesco in occasione della Festa liturgica della Beata Vergine Maria di Guadalupe

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Alle ore 18 di questo pomeriggio, III Domenica di Avvento โ€œGaudeteโ€, il Santo Padre Francesco ha celebrato nella Basilica Vaticana la Santa Messa in occasione della Festa liturgica della Beata Vergine Maria di Guadalupe.

Riportiamo di seguito il testo dellโ€™omelia che il Santo Padre ha tenuto dopo la lettura del Vangelo e lโ€™intenzione di preghiera pronunciata dal Papa durante la Preghiera dei fedeli, nella ricorrenza degli 80 anni del matrimonio dei Suoi genitori:

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Omelia del Santo Padre

ยซEl Seรฑor tu Dios, estรก en medio de ti [โ€ฆ], se alegra y goza contigo, te renueva con su amor; exulta y se alegra contigo como en dรญa de fiestaยป (So 3,17-18). Estas palabras del profeta Sofonรญas, dirigidas a Israel, pueden tambiรฉn ser referidas a nuestra Madre, la Virgen Marรญa, a la Iglesia, y a cada uno de nosotros, a nuestra alma, amada por Dios con amor misericordioso. Sรญ, Dios nos ama tanto que incluso se goza y se complace en nosotros. Nos ama con amor gratuito, sin lรญmites, sin esperar nada en cambio. No le gusta el pelagianismo. Este amor misericordioso es el atributo mรกs sorprendente de Dios, la sรญntesis en que se condensa el mensaje evangรฉlico, la fe de la Iglesia.

La palabra ยซmisericordiaยป estรก compuesta por dos palabras: miseria y corazรณn. El corazรณn indica la capacidad de amar; la misericordia es el amor que abraza la miseria de la persona. Es un amor que ยซsienteยป nuestra indigencia como si fuera propia, para liberarnos de ella. ยซEn esto estรก el amor: no somos nosotros que amamos a Dios, sino que es ร‰l que nos ha amado primero y ha mandado a su Hijo como vรญctima de expiaciรณn por nuestros pecadosยป (1 Jn 4,9-10). ยซEl Verbo se hizo carneยป – a Dios tampoco le gusta el gnosticismo-, quiso compartir todas nuestras fragilidades. Quiso experimentar nuestra condiciรณn humana, hasta cargar en la Cruz con todo el dolor de la existencia humana. Es tal el abismo de su compasiรณn y misericordia: un anonadarse para convertirse en compaรฑรญa y servicio a la humanidad herida. Ningรบn pecado puede cancelar su cercanรญa misericordiosa, ni impedirle poner en acto su gracia de conversiรณn, con tal que la invoquemos. Mรกs aรบn, el mismo pecado hace resplandecer con mayor fuerza el amor de Dios Padre quien, para rescatar al esclavo, ha sacrificado a su Hijo. Esa misericordia de Dios llega a nosotros con el don del Espรญritu Santo que, en el Bautismo, hace posible, genera y nutre la vida nueva de sus discรญpulos. Por mรกs grandes y graves que sean los pecados del mundo, el Espรญritu, que renueva la faz de la tierra, posibilita el milagro de una vida mรกs humana, llena de alegrรญa y de esperanza.

[ads2]Y tambiรฉn nosotros gritamos jubilosos: ยซยกEl Seรฑor es mi Dios y salvador!ยป. ยซEl Seรฑor estรก cercaยป. Y esto nos lo dice el apรณstol Pablo, nada nos tiene que preocupar, ร‰l estรก cerca y no solo, con su Madre. Ella le decรญa a San Juan Diego: ยฟPor quรฉ tenรฉs miedo, acaso no estoy yo aquรญ que soy tu madre? Estรก cerca. ร‰l y su Madre. La misericordia mรกs grande radica en su estar en medio de nosotros, en su presencia y compaรฑรญa. Camina junto a nosotros, nos muestra el sendero del amor, nos levanta en nuestras caรญdas โ€“y con quรฉ ternura lo hace- nos sostiene ante nuestras fatigas, nos acompaรฑa en todas las circunstancias de nuestra existencia. Nos abre los ojos para mirar las miserias propias y del mundo, pero a la vez nos llena de esperanza. ยซY la paz de Dios [โ€ฆ] custodiarรก sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesรบsยป (Flp 4,7), nos dice Pablo. Esta es la fuente de nuestra vida pacificada y alegre; nada ni nadie puede robarnos esta paz y esta alegrรญa, no obstante los sufrimientos y las pruebas de la vida. El Seรฑor con su ternura nos abre su corazรณn, nos abre su amor. El Seรฑor le tiene alergia a las rigideces. Cultivemos esta experiencia de misericordia, de paz y de esperanza, durante el camino de adviento que estamos recorriendo y a la luz del aรฑo jubilar. Anunciar la Buena noticia a los pobres, como Juan Bautista, realizando obras de misericordia, es una buena manera de esperar la venida de Jesรบs en la Navidad. Es imitarlo a ร‰l que dio todo, se dio todo. Esa es su misericordia sin esperar nada en cambio.

Dios se goza y complace muy especialmente en Marรญa. En una de las oraciones mรกs queridas por el pueblo cristiano, la Salve Regina, llamamos a Marรญa ยซmadre de misericordiaยป. Ella ha experimentado la misericordia divina, y ha acogido en su seno la fuente misma de esta misericordia: Jesucristo. Ella, que ha vivido siempre รญntimamente unida a su Hijo, sabe mejor que nadie lo que ร‰l quiere: que todos los hombres se salven, que a ninguna persona le falte nunca la ternura y el consuelo de Dios. Que Marรญa, Madre de Misericordia, nos ayude a entender cuรกnto nos quiere Dios.

A Marรญa santรญsima le encomendamos los sufrimientos y las alegrรญas de los pueblos de todo el continente americano, que la aman como madre y la reconocen como ยซpatronaยป, bajo el tรญtulo entraรฑable de Nuestra Seรฑora de Guadalupe. Que ยซla dulzura de su mirada nos acompaรฑe en este Aรฑo Santo, para que todos podamos redescubrir la alegrรญa de la ternura de Diosยป (Bula Misericordiae vultus, 24). A Ella le pedimos en este aรฑo jubilar que sea una siembra de amor misericordioso en el corazรณn de las personas, de las familias y de las naciones. Que nos siga repitiendo: โ€œNo tengas miedo, acaso no estoy yo aquรญ que soy tu madre, Madre de misericordiaโ€. Que nos convirtamos en misericordiosos, y que las comunidades cristianas sepan ser oasis y fuentes de misericordia, testigos de una caridad que no admite exclusiones. Para pedirle esto, de una manera fuerte, viajarรฉ a venerarla en su Santuario el prรณximo 13 de febrero. Allรญ pedirรฉ todo esto para toda Amรฉrica, de la cual es especialmente Madre. A Ella le suplico que guรญe los pasos de su pueblo americano, pueblo peregrino que busca a la Madre de misericordia, y solamente le pide una cosa: que le muestre a su Hijo Jesรบs.

Intenzione del Papa durante la Preghiera dei fedeli

Oremos por el alma de mi madre y de mi padre, Mario y Regina, quienes me dieron la vida y me transmitieron la fe. Quienes en un dรญa como hoy, hace 80 aรฑos, contrajeron matrimonio. Oremos al Seรฑor.

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